Me gustó, me gustó y mucho cómo estuvo ese Morante de la Puebla en León. Una ciudad que visitaba por primera vez y que a pesar del poquito tiempo que le dediqué, me deparó gratas sensaciones. Y en especial su plaza de toros, muy coqueta por fuera, con una cúpula a valorar y unos asientos no muy agradables a la vista pero que cumplían con creces su cometido de confortables. El previo de la corrida inmejorable; yo no es que sea del doble pase de pecho, vamos de dos cafés seguidos, pero si uno es con Joseantoniano ósea con Natxo y el otro con Faustino y sus amigos pues puedo asegurar que me apunto a esa forma de “rematar las series”Y bueno, lo de Morante otra vez de locura. Con qué disposición estuvo toda la tarde y sobre todo cómo marca la diferencia. Cómo en él siempre existe el querer mandar en las embestidas y no el acompañar en el viaje, muy dado en los demás, en especial en el que le precedió... Lo del capote empieza a tomar tintes serios, muy serios; la que formó una vez más, fue de antología por momentos ¿lo mejor? el quite a su segundo por verónicas y una gran media, pero claro, para media con la que cerró el saludo, de verdad esa fue ¡uy! cómo fue esa, esa fue de pegar un bote y más de uno atravesar la cúpula. Pero es que al desclasado primero, basto, feo como él sólo, que de salida se estiró de una forma que parecía un caballo, a ese lo templó con gusto y lo dejó en los medios… ver para creer. No obstante, a mí en el día de ayer, lo que más me gustó fueron pasajes con la muleta. Al toro le faltó según avanzaba su lidia ese tranquito de más para irse y sobre todo que repitiese con otro punto ¿no? Ahora… maravilloso el inicio, esas manos juntas sujetando la muleta montada, con ese toro aculado en tablas, Morante sigilosamente camina hacia él un tanto perfilado, compás abierto, el tío lo toca, el toro se viene, Morante aguanta hasta el ultimo segundo como si se le fuese a empotrar en su muleta, pero… burrruuummm las manos, a la hombrera contraria, con temple, con gusto, con todo ese cuerpo a compás, ole el ayudado por alto, ole, el toro que se le revuelve, vamos que al capullo de él también le ha gustado, que quiere más y así otro y otro y otro ¡qué maravilla de inicio de faena. Luego siguieron varias series con la derecha de buen trazo, muy reunido todo, con mucha firmeza,con mucho temple… pero ¡jo! Ya adentrada la faena, ya con el toro más parado, fueron surgiendo de uno en uno unos naturales tremendos, pero tremendos y no se fue por la espada dando por terminada supuestamente la faena, qué va, qué va a Morante aún le quedo el arrojo de pegarle otros tantos ahora de frente y con los pies juntos; eso para mí fue de... vamos; ya no sólo el pase en sí, sino también la forma de entrar en cada muletazo ¿no? con qué torería, con qué reposo, con qué personalidad… a este no hay posibilidad de imitarlo, no, no eso no se aprende en los videos. Y llegó la hora de matar, me pilló en una situación muy buena al tener en linea al toro, Morante y la verdad se tiró arriba, por derecho y no entró porque no estaba de entrar y bueno una puerta grande más cerrada por la espada pero que sinceramente a mí me dio un tanto igual…
Fotografía de José Ramón Lozano





